Mi corazón, pobre animal acorralado 

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¿Qué onda esta lluvia? ¿Qué onda todo en realidad? Yo tenía mi ropita de invierno guardada, y tuve que sacar mi chaleco de lana de señora mayor. Está rica la lluvia, mientras haga frío con lluvia, todo bien.

Perro bajo la lluvia
Fuente de Fotografía: Ternura de cuatro patas.

Está todo tan revuelto, eso sí. Yo misma me siento un revoltijo de emociones, pensamientos, bienestar. Resolviendo cosas del pasado, resolviendo, viendo qué onda con una persona del pasado. No estoy en un buen momento emocional, yo misma me cierro a nuevas oportunidades. Vago por los espacios de mi campo, con el pelaje mojado, las patas con barro, la nariz fría y moquillenta. Me puede llamar la atención alguien, pero me freno, soy cauta, porque tal vez no estoy en el timing.

Lo que sucede es que pienso en él y quiero darle un lengüetazo. Uno bueno, de esos que solo las quiltras sabemos dar. Quiero quitársela del cuerpo. Sentirlo mío. Mezclar mi pelaje con el suyo. Pegarle mis pulgas. Quiero borrar todo rastro de ella en él. Quiero meterme en su cabeza y sacársela de la cabeza. Quiero hacerle cirugía, darle un rasguño profundo a su corazón, y enterrar mis garras en ese pulso de ella, para darle el pulso mío.

Entre las nubes, asoma un rayo de sol que me pega en la cara e ilumina mi pelaje castaño. La sombra enfría su cuerpo y opaca su pelaje negro. ¿Por qué me da espacio si no hay espacio para mí?

Lo amo. Me ama. La extraña. Me posee. Se confunde. Me besa. Lo pierdo. Le muevo la cola. Se queda quieto. Piensa. Pienso. Me cuestiono. Hay un caudal que no puedo frenar, no tengo derecho. Estoy a merced de él.

Y lo necesito, lo necesito mucho. Soy dependiente de él. De su olor cuando vuelve de la lluvia, chorreando masculinidad, tirando vapor. Dependiente de su respiración, su lengua, sus caricias. Dependo de su existencia. Es mi pasado y mi presente difuso. No quiero patiperrear sola, quiero estar siempre con él. Quiero que me llene de cachorros, que armemos nuestra jauría. Necesito que la olvide, o que al menos, le quite espacio.

Estoy emocional, premenstrual. Una quiltra que lo quiere todo, pero no sabe qué es ese todo, si ese todo no lo tiene a él.

Mi corazón, pobre animal acorralado, se encoge de miedo.

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