Claridad, exploración, identidad y sensibilidad; todo ello, con una intención muy definida. Eso es la novela Foto por privado de Simon Chevrier.
Una novela que utiliza la pandemia como escenario emocional, pero no desde el lugar obvio del encierro o el miedo al contagio. No. Lo que se lee es la observación de cómo cambiaron las relaciones humanas. Foto por privado habla mucho sobre el individualismo contemporáneo. Sobre cómo la pandemia terminó encapsulándonos aún más en nosotros mismos. Sobre cómo las relaciones empezaron a mediarse por pantallas, plataformas, transacciones rápidas y vínculos fugaces.
Chevrier usa una pluma y técnica que plasman la pérdida de la sensualidad, la pérdida de la conquista, la pérdida de la espera, la pérdida de la construcción lenta del deseo. Como si enamorar o seducir hubiese dejado de ser un ritual y se hubiese transformado en una operación inmediata. Pero hay sutiliza en cómo lo hace. Nada es muy evidente, deja mucho trabajo para el lector.
Erotismo sin vulgaridad
Algo que me gustó muchísimo es cómo aborda la sexualidad y la prostitución. Porque sí, hay escenas vinculadas al intercambio sexual, a las plataformas digitales y al trabajo erótico, pero el libro nunca cae en la vulgaridad. Y eso me parece muy difícil de lograr. Simon Chevrier tiene una forma muy elegante de narrar el deseo. No lo expone completamente. Lo insinúa. Es como si corriera apenas la cortina y dejara que el resto lo complete el lector. Y ahí aparece una sensualidad mucho más interesante que la explicitud total. Porque lo erótico, finalmente, también vive en lo sugerido, en lo incompleto, en lo que no termina de mostrarse. El autor entiende eso muy bien.
Capitalismo, precariedad y sobrevivencia
También me pareció interesante cómo el libro deja entrever (sin volverlo discurso explícito) una crítica al sistema neoliberal contemporáneo. El protagonista estudia, trabaja, intenta sostenerse económicamente, pero hay una sensación constante de precariedad. Como si todo el esfuerzo no alcanzara realmente para construir estabilidad. Y ahí las plataformas digitales aparecen como una forma de subsistencia, de necesidad envuelta en deseo, en el yo quiero. Esto es muy contemporáneo y muy honesto, porque la novela no romantiza la precariedad ni tampoco moraliza las decisiones del personaje. Simplemente muestra cómo ciertas condiciones sociales empujan determinadas formas de relacionarse con el cuerpo, el dinero y la intimidad.
Una novela sutil (y eso es una virtud)
Creo que una de las cosas que más disfruté es justamente la sutileza. En muchas se ve la necesidad de explicarlo todo, de verbalizar cada conflicto, de dejar clarísimo qué postura tiene el autor o autora sobre los temas que abordan. Foto por privado no hace eso. Confía en el lector. Confía en el silencio. Confía en la atmósfera. Y eso le da mucha elegancia.
Entendiendo además que esta es la primera novela de Simon Chevrier, y me parece un debut muy sólido. Es una novela breve, redonda, bien construida y con una sensibilidad clara respecto al presente. Se siente explorativa, sí, pero en el buen sentido. Se nota que Simon es un escritor que está buscando formas, tonos y preguntas, bajo un retrato íntimo de una generación por la precariedad, la hiperconectividad, el aislamiento emocional y la dificultad de vincularse realmente con otros.
Todo eso envuelto en una escritura delicada, elegante y muy consciente de lo que decide mostrar… y de lo que decide ocultar. Es una excelente comprensión de que hay cosas que, para ser verdaderamente eróticas y verdaderamente humanas, no necesitan exhibirse por completo.
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