¿Qué onda tú y yo? ¿Qué estamos haciendo? Te veo modular, como si estuvieras gritando, pero no te oigo, habla más fuerte, quizás más claro. Sigues en esa. Fíjate que tú tampoco escuchas lo que te pido. ¿Estás sordo? ¿Estamos sordos tú y yo? Me estás desesperando, gritas sin voz. No puedo oírte y tú tampoco puedes oírme. Tú también te estás desesperando. No, nos estamos frustrando.
¿Qué onda? Andai denso. Estai raro. Pesado. Insufrible. Sí, yo también estoy igual. Pero yo estoy así porque tú me provocas estar así. ¿Cómo que no haces nada? Porque eso me estás tratando de decir, ¿no? Mira, si no vas a hablar en voz alta, al menos modula bien. M-o-d-u-l-a. No es tan difícil.
Voy a tratar de esforzarme para en lo posible, no mentirte más, así que escucha. Acércame tu oído.
No te voy a usar, porque no quiero dejar de verte. Puede que me vaya, obvio. Quiero conocer otros lugares, ver otros paisajes, sentir otros vientos, suspirar otros aires. No, no puedes impedírmelo. No po’, si aquí nací libre, libre soy de irme.
¿Lucha? Sí, eso estás diciendo. Bueno, o tratando de decir. Todavía no te escucho… Cacha que ahora que modulas esa palabra, parece que fue ayer cuando creí en la lucha contra el mundo. Cuando era una lola, por ahí, por el 2013. Hartos años, igual.
Ya, cámbiame la cara. Sé que ese rojo es parte de tu rostro, pero relájate un poco. Vamos a paso de hombre. Aunque deberías hacerte mujer. ¿Quién dice que no se puede? No, no pasa nada con tu nombre, igual puedes ser mujer, aunque lleves ese nombre. Piensa esto, si te conviertes en mujer, tendrás la calma para vencer. Si porque el hombre siempre pretende encaramarse arriba, encuentro yo. Por eso tanta pelea, tanta guerra. Por eso estamos como estamos.
Capaz no nos escuchamos por el aire. Yo te hablo y te hablo, y tú me hablas y me hablas, y ninguno de los dos escucha nada. O sea, no te escucho a ti, porque el ruido, los gritos, el desesperar de la gente yo lo escucho. Me hago la lesa, eso sí. Mucha tragedia. Capaz tú también te estás haciendo el leso.
Para mí la cuestión es bien simple. Yo te duelo y tú me dueles. Así estamos, hace rato. Tú me dueles en los pulmones, el bolsillo, me dueles en la vida completa. Yo te duelo en tus paisajes, tus ríos, tu mar, tus valles, tu cordillera. Yo te exploto y tú me explotas de vuelta. ¿Cachai en la que nos vamos? Relación tóxica.
Pero no es mi culpa. No po, si tú eres harto más viejo que yo. ¿Cuántos años tienes? Sí, de independencia. No, la primera Junta de Gobierno, no. 205 años. Igual te veo con hartas arrugas. Ah, es la sequía. Sí, puede ser. Tremendas grietas, en todo caso.
No te avergüences, todos tenemos arrugas. Yo no tengo tantas porque me cuido la piel. ¿Que eso te hace falta? ¿Que te cuiden? ¿Y yo no te cuido acaso? Aaaaah, tú necesitas que te cuidemos todos. Sí, concuerdo contigo. Es que, igual difícil ser poliamoroso. Es mucha gente la que tienes involucrada, sabi. Y cada año acumulas más. Estás como manoseado, perdiste tu esencia. Me da pena decirlo, pero es cierto. Pero es culpa nuestra también, no te lo niego. Pero sigues siendo bonito, incluso con tus cicatrices, esas que se te confunden con las arrugas.
Sabes, aquí la cuestión está en que has sido carne de cañón. Y te tocó, nomás. Oye, se me acaba de ocurrir algo. A lo mejor no te escucho porque la sequía te tiene sin agua, te sacó arrugas y de paso, te dejo sin voz. Sí, eso debe ser. Y la sequía se provocó porque te explotamos. Bueno, explotamos al mundo. Ya, sí. Tus arrugas y tu falta de voz son culpa nuestra.
No me mires así, si ya entendí.
¿Sabes lo que sería bacán? Que todos acotemos el espacio y golpeemos usando la energía del planeta. No me da miedo decirte de que deberías usar al mundo como tu ejército. Tu comandante. Tu primera línea. Que sigas siendo tu propia carne de cañón, pero al menos, esta vez puedas hacerlo a la pinta tuya. Tu propio conspirador. Saquemos al osito cariñosito, se está mandando muchas embarradas. Sipo, te pasa por gustarte un cabro chico. A ti y todas tus parejas les gustó el cabro chico.
¿Qué onda tú y yo? ¿Qué estamos haciendo? Te veo modular, como si estuvieras gritando, pero no te oigo, habla más fuerte, quizás más claro. No te gustó mi idea… Me mando a cambiar. Un rato, hasta que tu gente se pegue el alcachofazo y deje de explotarte así. Si porque yo no voy a ser parte de eso. No no, harto mal que ya nos hacemos.
Parece que fue ayer cuando creí en la lucha contra el mundo. Pero hoy se presenta la evidencia correcta. Esta tierra está infectada. Estamos todos mal hechos.
No me importa. Voy a luchar igual. No tengo miedo de decirte que yo sí seré mi propio ejército. Seré comandante y a la vez primera línea. Mi propia carne de cañón. Mi conspirador. Allá tu si no me escuchas. Sigue modulando, gritando sin voz. Anda a verte con un foniatra, a lo mejor, así tu gente te escucha.
Deja un comentario