Mi querida amiga,
Esta vendría a ser la tercera carta que acumularé. Las veces que he ido a Santiago estas últimas semanas, no he contado un CorreosChile para hacerte el envío. Espero lograrlo esta semana. No sé si te llegaran juntas o en desorden, pero serán enviadas.

Como ya sabes, he comenzado mi diplomado y me tiene entusiasmada y con la cabeza frita. Me cuestan los textos teóricos, y, al igual que cuando entré a la Universidad, me siento a años luz de conocimiento en comparación con mis compañeros y compañeras de curso. Y me frustro. Pero no me frustro por no entender fácilmente los textos teóricos; me frustro de que toda mi vida he estado llegando tarde a todo. Voy tarde a todo. Mi vida entera es tratar de alcanzar el lugar, el conocimiento que otros ya obtuvieron hace rato. Una pelea constante, un afán de acortar la brecha, y me pregunto, cuándo cresta voy a parar. ¿Cuándo cresta seré yo la que lleve la delantera? Es triste sentirse siempre más pequeña, más ignorante, menos brillante, aunque sé que tú me dirás que no soy nada de eso. Pero así me siento, así me he sentido siempre. Nunca estoy lista, nunca llego a la meta. ¿Cuál meta? No lo sé. Solo sé que nunca llego.
En términos de lectura, estoy leyendo Humor Brujo, de Guillermo Blanco. Sinceramente, es una joyita. Fue una compra de libros usados que hice hace muchísimos meses en Green Libros. Cacha que, siempre que compro ahí, libros sin ningún contexto y de autores medios desconocidos, me sorprendo de lo joya que son. Te comparto una cita.
«Aunque hiciéramos poco más que declamar ideas como tú le llamas. En momentos como los que vivíamos entonces, los cortos de miras preguntan: “Y a mí qué me va”. ¡Siempre nos va! Cuando se atropella la libertad de cualquiera se atropella la de todos. No entender es… no entender la humanidad del ser humano. (…) Es preferible la indignación a la resignación. (…) Si es mala la violencia, la indiferencia no es mejor»
No ser neutral, no hacerse el loco frente a lo ajeno. Esa es la clave, porque el otro, la otredad, nos concierne. No podemos ser críticos si no somos capaces de ver, observar, empatizar, entrar en otras otredades. Pienso que siempre es mejor ser el conflicto, el debate, la mirada que se opone, a no ser nada. Serlo, es una manera de resistencia. ¿Te conté que en mi casa me dicen La Contreras? Mi papá dice que es porque siempre llevo la contra, pero en realidad, yo defiendo que siempre estoy siendo crítica. No quiero quedarme con lo que está por encima, con lo inmediato. No quiero lo homogéneo. Yo quiero debate y distintos puntos de vista. Quiero ser un ser humano, ciudadano, persona y mujer, aunque no en ese orden. Primero, siempre mujer.
Cuando hablábamos de las amistades que se construyen lejos de casa y de todo lo que a veces queda perdido entre un idioma y otro, me quedé pensando en eso que dijiste: que hay personas que quizás nunca llegan a conocer nuestra versión completa, la que existe en nuestra lengua, con todos sus códigos, sus chistes y sus maneras de decir. Pero también pensé que quizás conocer profundamente a alguien no consiste solamente en entender todas sus palabras. Hay gestos, silencios, formas de cuidarse y de estar presentes que terminan diciendo mucho más. Yo creo que la intimidad también es eso. Ir aprendiendo un idioma que solo existe entre dos personas, hecho de pequeñas cosas que no necesitan traducción. Y me parece muy bonito pensar que, aun cuando nunca podamos conocer absolutamente todas las versiones que existen la una de la otra, podemos seguir acercándonos, preguntando, observando y haciendo ese esfuerzo por llegar hasta el otro. Quizás por eso algunas amistades se sienten tan especiales, porque, a pesar de todo lo que podría separarnos, elegimos seguir encontrándonos. Y se me vienen tres películas a la cabeza: El último de los mohicanos, Danza con Lobos y Él último samurái. Son preciosas, y hablan un poco de eso. Otredades que se encuentran, intiman y forman una amistad desde espacios que no son iguales, pero terminan siendo tremendamente estrechos y profundos. Bueno, a mí me gusta pensar que en nuestras diferencias es donde nos encontramos. Ay, te quiero tanto.
Obvio, te iré compartiendo los materiales que encuentre bacán del Diplomado. Te mando un abrazo.
PD: Me encanta que encuentres que estoy cada día estoy más antisistema, feminista y zurda. Y me encanta que digas que es una wea que te agrada. Avísame cuando te decidas por irte a vivir a una comunidad en la montaña.
*Transcripción de una carta enviada a mi mejor amiga, que vive en el viejo mundo.
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