Guerrero escondido. Escudo y lanza en el suelo. La entrega emocional e intensa. Desnuda. Vulnerable. Sensible. Sincera.
¿Quién es realmente pasional todo el tiempo? No se cae en la primera provocación sólo por tener poder en el alma y la piel. No se es sólo valiente. Mucha emoción detrás. Nadie lo toma en cuenta.
No se habla de las veces derrotada. De la confianza ciega. Mujer impetuosa, indómita. A veces, confundida, sin saber qué querer de la vida. Otras asustada. Es más fácil esconder sentimientos en la imagen de mala, con la sonrisa en la cara.
¿Qué hay detrás? Aprender a abrazar las heridas, a sonreír con dolor en el alma. Ciudadana de amor y guerra. Perfume de valiente, siempre lista a la primera.
Este otoño el demonio se presentó. Hizo su espectáculo. El arbolito se deshojó. Desnuda, fría, frágil. Guerrero ven ágil. Toma tu lugar, toca invernar. Necesitar sanar.
Promesa de lealtad. Es tal vez, la verdadera esencia. Vendajes sangrados. Heridas abiertas. Juzgaste por pura apariencia. Heriste por soberbia. Apuntaste con el dedo desde tu altar de reflexión e inteligencia.
Y el arbolito se deshojó. Desnudo, trémulo. El demonio hizo su aparición. Corazón recibiendo el viento frío, queriendo ser protegido. Guerrero ven a tomar tu lugar. El corazón necesita sanar. Porque el arbolito se deshojó, sus troncos necesitan protección. Llegó la hora de invernar. Llegó la hora de sanar de la crítica injusta que se tuvo que escuchar.
Ojalá tuviera la energía que hay en ti para romper.
El arbolito se deshojó. No fue por el otoño, eso es pura coincidencia. Fue el engreimiento, la meditación y el razonamiento. La crítica bañada en desinterés. La cobardía camuflada en conocimiento.
El arbolito se deshojó. Ojalá tuviera la energía que hay en ti para romper.
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