La quiltra

Lee – Recomienda – Relata – Reflexiona

Sí, devuélveme mis cartas. No mereces tenerlas. Todas esas palabras que buscaban expresar sentimiento, interés, reflexiones de la vida y la literatura. De esa literatura compartida y recomendada. Todo eso, no mereces conservarlo. No quiero que un día encuentres mis viejas cartas y recién entonces, te des cuenta de que solo te estaba hablando de amor. Te estaba expresando de muchas formas el amor.

Quiero que me devuelvas todas esas palabras, eso pensamientos, esas emociones que son mías y quiero que sean solo mías. Ahora quiero eso. En ese entonces, quería compartirme contigo. Pero no, ahora quiero ser sólo mía, pertenecerme a mí y a nadie más. O tal vez sí. Tal vez en el futuro vuelva a compartirme con alguien y espero entonces poder elegir mejor. Elegir mejor a quién regalarme.

Devuélveme mis cartas. Devuélveme el pedazo que tienes de mí. ¿Las tienes aún? ¿O las botaste, harto de mí? ¿Te acuerdas que un día te comenté acerca de esto? Tú, bien tonto sin tacto me dijiste que no era necesario que te escribiera mis reflexiones en papel, que podía hacerlo por WhatsApp. Yo te contesté que no es lo mismo, porque si un día dejábamos de hablar y pasaba el tiempo, y decidías ordenar tus cosas, quizás, muy quizás, ibas a encontrar mis cartas y te ibas a acordar de mí. Agregué, que eso, en todo caso, si no las tirabas a la basura. Ahora no sé si ocurrió lo uno o lo otro, pero sí sé que las quiero devuelta. Dime, dime dónde están mis cartas y regrésalas a mí.

Quiero de regreso los sentimientos que te abrí, las canciones que te dediqué. Quiero de regreso mis habladurías sobre el amor. Quiero de regreso mis analogías de La Montaña mágica con Lenny Kravitz. Esa genialidad que no supiste valorar. Quiero de regreso mis recomendaciones literarias y mis reflexiones sobre la redundancia del sentido de la vida de todos esos alemanes que me hiciste leer. Fome lo huevones, tristes, melancólicos. Patéticos. Me quiero de regreso. Pensé que podía caminar sin esa parte de mi con la que tu te quedaste y que ni siquiera sé si cuidas bien (en caso que la tengas y la cuides, claro). Pero no, la quiero devuelta, porque es valiosa y la necesito para volver a querer, querer bien y mejor. Querer más. Pasar de querer a amar, yo, toda, completita.

Devuélveme mis cartas, sobre todo para volver a leerme y saber en qué y cómo me equivoqué. No quiero otra oportunidad, solo no quiero que te quede con nada mío. No lo mereces, no me mereces. No me merecías. No quiero que me recuerdes ni me leas. Regresame.

Deja un comentario